La explosión de la inteligencia artificial está transformando el mercado tecnológico de formas inesperadas. Los centros de datos que entrenan modelos de IA demandan cantidades masivas de memoria RAM de alta capacidad, creando una escasez que está disparando los precios para los consumidores comunes. Lo que antes costaba 50 dólares ahora puede superar los 80, y la tendencia no muestra señales de detenerse. Esta carrera por alimentar la inteligencia artificial está dejando a usuarios cotidianos pagando la factura de una revolución tecnológica que apenas comienza.