Creemos que la ciberseguridad depende exclusivamente de firewalls robustos o código libre de errores, sin embargo, la ingeniería social demuestra que el eslabón más débil sigue siendo el factor humano, ya que herramientas automatizadas permiten clonar interfaces idénticas a las de servicios legítimos en cuestión de segundos. Veremos cómo la manipulación de la percepción visual y la urgencia superan a las barreras técnicas, puesto que el atacante no necesita romper la encriptación del servidor, sino simplemente engañar la confianza del usuario mediante una URL falsa pero convincente.